el campeón

25 octubre 2004

del pensamiento

silbando silbando el silbido del silvo sin asco del pensamiento
inyectando el inyecte desinfecte del inyecto xul solar que inyecta sus pupilas primipilas
vertiendo por verter las vertientes del vertido vestimento del vestido desnudado
puliendo la pulida superficie del mistérico sin ojos que pule la estrella que le regalaron
hurgando y hurgando la hurgada manija del urbe, hurgar como mono, hurgar como mono

el cuello de la camisa de mi peor antepasado.

18 octubre 2004

las provincias unidas del grunge

estaba pensando,

estaba pensando,
margaritas, suripantas, avalanchas,

y noté
que conozco pocos o casi ningún tema nacional

que mencione lugares del país, o provincias, o ciudades...


recuerdo:

-"un ardiente beso" de peligrosos gorriones: (se va el avión a Formosa, / le pongo techo a tu fosa).
-"¡viva satana!" de babasónicos (todos los caminos llevan a Córdoba)
-el Rosario siempre estuvo cerca de fito

¿qué más?

se nos acabó el país en 12 minutos de música

29 septiembre 2004

Carlitos y la segunda marcha

Carlitos manejaba un Dodge modelo ´86. Su esposa le decía: "Doblá en esta, Doblá en la otra, No atropelles a esa vieja". Puf. Qué pesada. ¿Los nenes?, ni te cuento, insoportables. Porque Carlitos siempre fue un hombre bien. Oh, siempre obedeció a los mandatos de sus superiores. Y llevando bien el ser un "hombre bien", siempre pensó que su esposa no era superior. Porque todos sabemos que los "hombres bien" son en su mayoría machistas. Oh, oh. Hete aquí la razón de todas las enormísimas disputas y vericuetos y peleas y refunfuños del bonito matrimonio que tenía, tal vez, 17 años de vida. Seguramente eran más años, pero la cosa es que eran muchos. Años pesaditos, eh. Cuestión que "¿Dónde estacionamos?, ¿dónde estacionamos?". "Dónde se me cante el reverendo...", pensaba Carlitos. Pero callaba, pero callaba.

Primera calle, Segunda calle. Microcentro. Autos apretujados. Autos cuadripléjicos. Bocinas rocinantes, rimbombantes. Pompáticos semáforos de luces. Verde. Amarillo. ¡Rojo! ¡¡Rojo!!¡Cuidado! Hombrecito en verde. Hombrecito en rojo. Hombrecito bien, al volante. Al volante encontrar un lugar en este mundo cruel, en este micromundo cruel y odioso y odiable. Oxidado como los guardabarros del Dodge modelo ´86. "Pero callate mujer, ¿por qué no te callás, mujer?". Oh, no. Carlitos pensaba, pero callaba. Callaba su grito interior que le gritaba a los glóbulos, a los tuétanos, los huesecitos. Pobre Carlitos, no sabe dónde estacionar. Y hay mucha presión en ese simpático modelo ´86. "Que los nenes se callen un poco o los bajo", pensaba Carlitos. Pero callaba, pero callaba.

Ah, mirá. Ahí hay un estacionamiento. Dice "Hay lugar". ¡Qué oportunidad!
Ya ni se acuerdan a dónde están yendo.

Bueno. Maniobras para un lado, para el otro. Volante para acá. Volante para allá. Carlitos ve el cartel. Y ¡patapúfete!, que le explota la vena:
-¿Se pueden bajar ¡por favor!?, dice Carlitos.
-¿Eh? ¿Por qué? -contesta Marita.
-¿No ven que dice "Entrar en primera"?
-¿Y?
-No vamos a poder entrar si somos "nosotros", seguramente se refiere a la primera singular. Así que bajensé.


goyo
septiembre

15 agosto 2004

El Sinónimo Universal (E.S.U.)

He descubierto la pólvora la pólvora semántica, el misterio de Caledonia. ¡Bouso es el sinónimo universal!

para los malos entendedores, un ejemplo más claro que Claribel Medina:

"Bouso salí a caminar, la calle estaba muy tranquila, y un poco bouso. Me gustó detenerme en el bouso a comprar puchos, porque quería fumarme bouso. Después me senté en una plaza, bouso hasta las pelotas. De nenes obvio. En las hamacas, en los bouso, en el bouso baja. Había muchos con sus madres y otros que no, que estaban bouso, corriendo por ahí. Bouso."

Jack London, Historias de las calles vacías, 1917, New York.


una vuelta de tuerca

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el mal


ningún mensaje envejece

los campesinos

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